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UN LUGAR EN LA SIERRA

Ricardo Renteria Medina
Editorial “REMR” S.A.

CONTENIDO:

I .- INTRODUCCION
II.- UNA PEQUEÑA POBLACIÓN
III.- TRABAJO Y LEYENDA
IV.- LOS AMORES DE DON TRINI
V.- LA LEYENDA DEL AHOGADO
VI.- UNA CUEVA MISTERIOSA
VII.- GENIO Y LOCO
VIII.- EL AVION







EL AVION.

Aquella inventiva que había apreciado en el loquito era tan solo una de sus múltiples virtudes, aunque no me fue posible presenciarlo, se sabe a ciencia cierta, de lo que la gente considera la más grande creación de Chuy de la Torre.

Tal vez en un arranque de locura ó por que no pensar en un momento de lucidez, aunado a esto una basta dosis de infantilismo, se puso Jesús a jugar a los aviones.

Quizá por la carencia desde niño de aquello de que todos disfrutamos en los años primeros de la vida ó bien por mil razones de inexplicable origen.

Días enteros paso para terminar su invento, en la azotea de aquella su humilde casita que cohabitaba con su madre, su hermana, y un tío que en verdad si había perdido la razón, llamabase Miguel ó mejor dicho “Miguelito el tonto” como era conocido por los vecinos; ahí forjo lo que el mas inexperto de los aviadores hubiera identificado como un pequeño avión.

Se distinguía con gran facilidad la hélice hecha de madera, las alas que había pintado y que al parecer había formado de otro avión que con anterioridad había recolectado como de costumbre del basurero municipal de Santiago Papasquiaro centro donde se le veía con bastante frecuencia y que era su mayor proveedor de material.

El asiento del piloto era bastante amplio, muestra del ingenio de aquel singular inventor loco. Había provisto al aparato volador de un sistema de cuerda que a decir verdad no me explico como hizo funcionar aquella maquina.

Ahí estaba en la azotea, en espera de iniciar su primer vuelo; desde el camino real se miraba por completo; hasta se diría que era de acero, parecía invitar a la aventura, como si le faltara un compañero que junto a él se atreviera a desafiar al cielo.

La casa de Jesús se encontraba en un alto, de ahí se dominaba una larga hondonada en la que había bastantes sembradíos los mas de los cuales eran cultivos forrajeros; y allá, en la distancia estaba el río, en verdad que era un paisaje muy hermoso como todo lo que la naturaleza se ha empeñado en brindarnos para disfrutar de sus encantos.

Extrañamente había escogido ese lugar para dirigir su artefacto, podemos creer que en el alma de aquel loco ó genio existía un ciego deseo se imitar a la aves en su vuelo ó quizá era llevado por l idea de resaltar con su nave, la ya deslumbrante belleza de aquel valle.

Todo estaba listo, a no ser por la falta de piloto que naturalmente no podía ser él, pues requería de observar con gran cuidado todas la peripecias que sobrevendrían al despegue del avión. Opto por convencer a Miguelito, su tío, haciéndole creer que el lo bajaría a la menor señal de peligro.

En verdad que Miguelito “el tonto”, lo era por completo y no se opuso a subir a la cabina y maniobrar con gran gusto la manija de la nave toda vez que se encontraba muy estable por estar anclado en la azotea.

Subió De la Torre, llevando una vasija que contenía cenizas de la hoguera que día con día encendía su madre para cocer el nixtamal; debe de suponerse que lo usaría como combustible. El tonto de Miguel se divertía en grande y el intrépido de Chuy preparaba el lanzamiento. Cuando menos se esperaba, Jesús empujó el avión que ante la extrañeza de Miguel y la sonrisa de su sobrino, el avión se elevó por corto trecho pero por desgracia, la cuerda ó el combustible debieron de haber fallado y se fue a pique; la fortuna del piloto fue muy grande, pues la montaña estaba muy distante y no existía peligro de estrellarse; los labriegos que se hallaban por ahí fueron testigos de aquel forzado aterrizaje y también escucharon asombrados los gritos de Jesús que entre risas decía a su madre, ¡ Se incendió el avión mamá, se incendió !

Quizá tuvo razón pero lo único que hacía pensar en el incendio, eran las cenizas esparcidas por el aire que formaba una nube semejante a una columna de humo.

El avión había volado, esa fue y seguirá siendo la más grande y atrevida hazaña que se le atribuye a De la Torre de quien sinceramente no puedo asegurar que fuera genio, loco ó tenia las dos cosas a la vez .




COLOFON

Este libro se termino de imprimir el día 2 de junio de 1981, en la imprenta de ediciones REMR S.A. Calle Priv. Revolución “B” #901 Col. Nva. Los Ángeles, Torreón Coahuila.


Se imprimió un solo ejemplar.



 
© Copyright 2006 Jose Herrera