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LA LEYENDA DEL AHOGADO
Se oye aun entre los moradores del Tambor, los rumores de ciertos sucesos ocurridos durante el tiempo de la fabrica, una basta secuela ha quedad de leyendas e histrias de amor que se comentan entre la gente, en los cabildos y las cenas para alargar la sobremesa.
Esta es la versión de don Trinidad de lo que la gente ha llamado la leyenda del ahogado; Nos narra el buen hombre sobre la existencia en aquel tiempo de un joven, de escasos años que se hacia notar entre otras cosas por ser muy trabajador y muy querido por todos pues era bastante alegre y gracioso como no había persona alguna en aquel poblado. Por esos días (mes de marzo de 1921), habían llegado a la fábrica dos encantadoras damas que eran hijas del patrón y que se distinguían por su fino vestir, además de que eran muy bellas, no paso mucho tiempo sin que el bueno de José (así se llamaba el joven), que se había enterado de su presencia, intentara agradarlas con sus chistes y su enorme agilidad para inventar hazañas que contaba con tal gracia que hasta las piedras debían de reír al escucharle.
Cautivaba tanto la simpatía del muchacho que una de ellas, Maritza la menor quedó prendada de José en un amor puro y cristalino como el rocío, aquel joven que en su inocencia no media las consecuencias de su inalcanzable sueño, amó a Martiza con la fuerza de un torbellino y no existía rosa que al amanecer que no significara para él la dicha de llevarla ante su amada en un intento por unir la hermosura de la naturaleza con la fragancia de aquella joven de angelical belleza.
Lo trágico sobrevino cuando por malas lenguas y ante la envidia por la dicha ajena el patrón se enteró del romance de su hija, dicen que el odio de aquel padre para con el joven llegó a tanto que permitió a su hija paseara con su novio en el canal que llevaba el agua a la fábrica pero ya había concebido su malévolo plan y en presencia de la joven asesino a José con tal saña que no logro conmoverlo ni los ruegos ni el llanto de aquella alma enamorada que clamaba por la vida de su amor.
Aquel terrible asesinado dejó un sabor amargo en la gente que había sentido cariño por aquel joven alegre y bullicioso que había sido para todos un amigo y parte de la alegría misma de los habitantes del Tambor.
Cuentan que noche a noche se escuchan las quejas de Maritza ante la pérdida del ser que más quería y que a lo largo del canal se escucha un triste lamento que debe ser el alma en pena de aquel infortunado joven que reclama a su Martiza con la misma fuerza con la que en vida la amo.
Por eso cuando al llegar la primavera y las parejas de enamorados pasean por entre el canal, disfrutando la fragancia de las flores y del encanto del agua fresca que recorre alegremente aquel lugar; no escapa a su memoria el recuerdo de esta historia por demás enternecedora y que hace que el paisaje se convierta en un lugar romántico y melancólico.
Continua ------->>>>
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