Fotos | Gente | Mensajes | Anuncios | Bandas | Enlaces| Charla | Contacto
Mensajes Nuevos de Hoy

Envia tu Mensaje

Envia Anuncios

Envia Fotos

Otras Fotos




UN LUGAR EN LA SIERRA

Ricardo Renteria Medina
Editorial “REMR” S.A.

CONTENIDO:

I .- INTRODUCCION
II.- UNA PEQUEÑA POBLACIÓN
III.- TRABAJO Y LEYENDA
IV.- LOS AMORES DE DON TRINI
V.- LA LEYENDA DEL AHOGADO
VI.- UNA CUEVA MISTERIOSA
VII.- GENIO Y LOCO
VIII.- EL AVION







TRABAJO Y LEYENDA.

Don Trinidad Morones, hombre de cabello cano, con la arrugas marcadas en el cuerpo, y el bastón, fiel compañero de su lento andar aun sobrevive a la leyenda, es sin duda alguna el testimonio viviente de la historia, esta ahí entre la gente, entre todos los que a su paso le saludan con respeto y cariño como si solo observar su presencia reavivara el recuerdo de sus antepasados, de sus seres queridos que quedaron atrás ante la inexorable marcha del tiempo.

Para el habitante del Tambor nada mejor que escuchar a “Don Trini”, como cariñosamente le llaman, el relato de lo que fue la vida de los hombres en el tiempo de la fabrica, por eso, cuando creí que era oportuno, por encontrarme disfrutando de la sombra de aquel saúco, no dude en preguntarle sobre las cosas que tanto me habían interesado y despertado mi curiosidad, sabedor de que encontraría en aquel hombre amplia respuesta a las interrogantes que albergaba después de haber escuchado no pocos comentarios de las personas con las que hasta entonces había entablado conversación. El hombre accedió de muy buen agrado, por lo que me dispuse a escuchar muy atentamente y sin interrumpir las palabras de aquel venerable anciano que mostraba a cada momento la experiencia de tantos años de vida, trabajo y sufrimiento.

El hombre, no sin antes encender un cigarrillo, busco acomodo en la cerca de piedra al lado de la cual se extendía la sombra de aquel árbol que con su nobleza nos daba su abrigo, y se dispuso a iniciar su relato;

– Era 1918, yo tenia algunos 30 años, por esas fechas la vida de nosotros era puro trabajo, la mayoría de los que vivíamos aquí trabajábamos en esa fabrica que usted ve y que ahora solo quedan las paredes y piedras amontonadas, porque casi todo lo que se podía llevar fácilmente se lo ha quedado la gente en sus casas. Aquellos tiempos eran duros, pasábamos muchas hambres, el trabajo se comenzaba temprano, algunos se dedicaban a talar leña y los demás trabajábamos en los telares, muy de madrugada, ya estaba la fabrica jalando, también las mujeres trabajaban ahí, así que todo aquí lo era la fabrica y el que no podía buscar la comida en ella pues pasaba unas hambreadas muy feas.

Las tierras casi todas eran de la fabrica pues se sembraban de algodón la mayoría, y las que quedaban de maíz y de fríjol; el canal que pasa por la escuela, lo hicimos para llevar el agua hasta la fabrica para que funcionara la turbina, y era de todo el día el chorro de agua, y no paraba hasta la metida del sol, duramos casi dos años para construir ese canal que vienen desde casi 25 kilómetros de lejos, todo empedrado, y en aquel entonces las aguas hacían crecer el rió que daba miedo meterse al retranque, no le miento pero ahí se ahogaron varios hombres.

El algodón llegaba en el tren y de ahí lo acarreábamos en burros cuando no estaba el rió crecido.

Los sábados nos daban la raya y todos sacábamos de la tienda el mandado para comer pues ese era el pago de los días trabajados.

Los meses en que no se trabajaba en la fabrica hacíamos largos viajes en mula atravesando la sierra para llegar a Tamazula, Topia y Canelas, de ahí traíamos sal y azúcar, todo esto nos llevaba algunas semanas por lo que el viaje era muy cansado, además que teníamos que dormir en la sierra con el peligro de los osos que en ese tiempo se decía que había entre los bosques. Después se iniciaba el trabajo de nuevo en la fabrica y así pasaba el tiempo, hasta que en 1930 los patrones cerraron porque se cambiaron creo a Guadalajara pues vino el reparto de la tierra y el ejido, la gente empezó a trabajar sus tierritas, y las cosas empezaron a cambiar aunque el trabajo siempre ha sido duro, vinieron años malos y otros buenos, de todos modos trabajando sacábamos para mal vivir.

Continua ------->>>>


 
© Copyright 2006 Jose Herrera